sábado, 27 de marzo de 2021

NATIVIDAD NAVALÓN en el MuVIM hasta finales de mayo


La artista visual Natividad Navalón ha realizado una maravillosa exposición de intenciones en el MuVIM de Valencia.

Su obra es fruto de un trabajo de introspección muy elaborado e íntimo.
Esta poética de reflexión es propia de las personas que sensibilizan su obra desde la propia vida.

Por ello, decir que Natividad Navalón se muestra a sí misma al tiempo que nos muestra quiénes somo dentro de esta sociedad, es decir que, en realidad estamos frente a un espejo de espejismos.

Qué maravilla sentirme interpelada como observadora y público. Qué suerte poder deslizar la mirada por todos y cada uno de los detalles que, tan bien ha elaborado Natividad Navalón para dejarnos al descubierto nuestro propio yo.

Un trabajo artístico muy complejo pero cercano. Un ejercicio de síntesis y significados a la altura de muy pocos artistas... Se dice tanto con tan poco.

Felicidades Natividad Navalón por tu valentía y tu entrega. Hoy, más que nunca son necesarios los mensajes que puedan hacer reflexionar a esta sociedad narcotizada y dormida.

Nos os perdáis esta oportunidad de reflexionar, aprender y disfrutar con el Arte en mayúsculas.

En el MuVIM de Valencia desde el 7 de marzo de 2021 hasta finales de mayo.

¡No te la pierdas!






La llave mágica, un musical para todos los públicos

Hacía tiempo que no entraba en un teatro a las 12:00 h de la mañana para ver una obra. De hecho, hacía tanto tiempo que ya había olvidado lo que significaba ir al teatro con niños y niñas.

Fue precisamente este pasado domingo 21 de marzo cuando tuve la oportunidad de ir a ver este maravilloso musical teatral. Lo hice acompañada de mi mujer, una amiga y sus dos nenes de 7 y 4 años.


Siempre que tengo ocasión cuento que el teatro me nutre no solamente a nivel sensorial, sino que también me nutre el corazón, la mente y lo que es más importante, la vida. Eso lo hace a través de la energía talentosa que emanan las personas que se dedican a las artes escénicas y que tengo la suerte de poderlas disfrutar, casi diría paladear, en directo.

Las obras de teatro difícilmente me dejan indiferente. Esto es porque cada una de ellas, o bien a través de sus actores, o por medio de sus diálogos me dejan en calidad de espectadora además de un mensaje, una enseñanza de vida. Enseñanza que, a pesar de ser en cabeza ajena también puede servir de espejo y señal para quien la quiera ver.

La llave mágica me transportó por más de una hora a un mundo de fantasía y realidad. A un espacio “mágico” de una exquisitez magnífica tanto en su continente como en su contenido.

La Sala Off estuvo a la altura de las circunstancias. Colas en orden, gel y mascarillas. La cultura es segura y debe ser en esta época que nos ha tocado sobrevivir (no digo vivir) un imperativo de la Administración porque “no solo de pan vive el hombre”.


SE APAGAN LAS LUCES…

Fue una experiencia muy gratificante acudir al teatro, entrar en la Sala Off y disfrutar del maravilloso elenco de actores que, tan hábil y tan profesionalmente tuvieron a todos y cada uno de los espectadores pegados literalmente a la butaca.

A toro pasado, pienso que la propia obra comenzó ya en el vestíbulo de entrada a la Sala Off cuando se nos repartieron unas banderolas para que pudiéramos interactuar con los personajes a lo largo de la obra en un momento muy específico, justo cuando lo demandaba así el texto.

Como dije al principio, es una experiencia muy emocionante acudir al teatro con niños porque la forma en que interactúan ellos con los actores siempre es muy receptiva y evidente. Te emocionas de verlos emocionados.


SOBRE LA OBRA

Desde el principio de la obra sonó la música y se cantaron canciones (Víctor Lucas). Sus letras explicaban situaciones cotidianas de un chico que quería divertirse y pasar de las obligaciones. Todo el texto se orquestaba dentro de un marco muy didáctico y lúdico. Fácil de seguir y con múltiples efectos visuales en escenografía y video mapping (Luis Crespo, Patricia Sánchez, Yeray Varo y Jose Luis Cardona).  No faltó ni un solo detalle a nivel de dirección. ¡Felicidades por la dirección y por el magnífico guion! (Mamen Mengó y Víctor Lucas)

 

La llave mágica. Cartel de Mariano Martín.

La llave mágica. Cartel de Mariano Martín.

INTERPRETACIÓN

De los tres actores, dos de ellos iban interpretando diferentes personajes frente al público. Lo hacían con una escenografía muy cuidada y estudiada.

El protagonista (Yeray Varo) llevó el peso del musical de forma magistral. Su actuación fue muy fresca y creíble, creciendo en matices. La evolución en el escenario fue progresiva y nunca se hizo pesado. Esto es difícil de conseguir cuando en un musical apenas el personaje sale de la escena.

El Miedo (Pau Vercher) cuando salió moviéndose y bailando, nubló los ojos de Mariola que pedía “bracito” a su madre. Su interpretación del “otro yo” nos contagió su alegría. Estuvo integrado con su personaje alter ego hasta el final. Me encantó el vestuario (Pascual Peris). Gran trabajo de interpretación. ¡Enhorabuena!

La Musa despertó las sonrisas de todas nosotras y encandiló nuestros sentidos con su voz, sus movimientos, su interpretación y su maravillosa sonrisa.

Personaje muy bien interpretado y dirigido. Sin estridencias, pero, desatada. ¡Bravo!

Las neuronas –que fuimos los espectadores– vibramos con las banderolas y las preguntas que nos lanzaron los personajes con sus canciones. Arriba manos, abajo manos. ¡Qué bien lo pasaban los nenes!

En resumen, mi felicitación más sincera al equipo de luz (Stefano Recchia) y sonido que estuvo perfecto. Igualmente, mis felicitaciones a dirección por su trabajo coral tanto en estenografía (Toñi B. Forascepi) como en dirección actoral. En este punto debo hacer un paréntesis y congratularme de poder disfrutar en directo de la energía talentosa de la artista Ana Conca. Por el control de su personaje Musa, y por la camaleónica interpretación que tuvo a la hora de construir el resto. Su actuación, fue un regalo. ¡Gracias!



La llave mágica es una obra imprescindible para no perdérsela y, sobre todo, para compartir con los más pequeños.

¡Felicidades a todos quienes habéis participado en ellas!

Una gira por favor (Pedro Giménez). ¡Quiero más!


FICHA ARTÍSTICA 

ACTORES: Ana Conca // Pau Vercher // Yeray Varo

Dirección y guion: Mamen Mengó y Víctor Lucas

Composición musical: Víctor Lucas

Coreografía y movimiento escénico: Toñi B. Forascepi

Escenografía: Luis Crespo

Vestuario: Pascual Peris

Diseño de iluminación: Stefano Recchia

Video mapping: Patricia Sánchez, Yeray Varo y Jose Luis Cardona

Cartel: Mariano Martín

Producción ejecutiva: Pedro Giménez

sábado, 27 de febrero de 2021

Heredarás la lluvia, - ¡Brutal, mordaz, genial!

Experiencia narrada en tres actos


Agradecimiento 

La suerte loca de poder disfrutar de esta magnífica obra se la debo a la Sra. Fayos. Vaya por delante mi más sincero agradecimiento por darme la oportunidad de asistir a la función, de nutrirme y de aprender.


Con la complicidad absoluta que te da el ser amado, pudimos organizarnos agenda y salir el viernes dirección al Teatre Talia al atardecer. Juntas, expectantes...más de un año sin entrar.

Justo a las 19h se encendían las luces de la calle de los Caballeros. Pasábamos el dintel de la puerta. Cola con distancia, con orden y todo dispuesto con las garantías de organización que responden al lema: "la cultura es segura".


Arriba el telón

Nos sentamos, tercera fila. No pude reprimir un suspiro al ver el escenario. Un suspiro de melancolía y de solidaridad.

- ¡Venga, ánimo a todos quienes os dedicáis a las artes escénicas! Estoy aquí para gozaros. - Pensé esbozando una tímida sonrisa.

Los móviles apagados, la voz en off, las luces también. Silencio. Comienza...


Identifico dos personajes en el escenario. Dos hombres que están en una situación límite de supervivencia. Dos seres que se nutren uno del otro a través de sus soliloquios en forma de diálogo.

Oigo risas entre el público. No las entiendo porque la obra ha comenzado con una narración visual de un holocausto nuclear.

Tengo una sensación extraña con esa reacción. No me siento cómoda entre personas que no empatizan y se quedan con la corteza de la vida.

Cada tema que abordan, cada frase dibuja un horizonte tan cercano que asusta.

El mar no tiene agua solo queda plástico. La atmósfera de la obra se perfila con cada símbolo con cada gesto. Todo conduce a la reflexión.

La primera escena transcurre sin apenas darme cuenta. Los personajes se han tumbado a dormir, ya ha pasado un día. No quiero que se acabe la obra. Ahora que empiezo a paladearla, no.

Despiertan, segundo acto. Parece que uno manda sobre otro.  El diálogo aumenta en velocidad, en silencios, en movimiento.

Y las miradas cómplices entre mi acompañante y yo encuentran frases lapidarias lanzadas, una vez más entre carcajadas del público:

- ¿Qué haces buscando el amor en el basurero? - Dice uno.

- El amor que no es de verdad, es una mierda. Por eso miro en el basurero. - Responde el otro.

Frases que bien valen un libro o al menos el guion de una buena película. 

Cada vez que el público ríe vuelvo a mi acompañante y le pido una mirada de angustia, de dolor, de compasión por quien sufre en ese fin de los tiempos.

Sigo el diálogo y el cuerpo en movimiento de los personajes. Al tiempo que voy digiriendo su mensaje. Ya no sé si se hablan entre ellos o se dirigen a nosotros los espectadores. Sus referentes también son los míos.

- Heredarás la lluvia... Pero no era ¿heredaréis la Tierra? - Pienso en silencio mientras cae una dulce lluvia sobre el cuerpo desnudo de uno de los protagonistas.

Un viaje al futuro, una reflexión al presente, una revisión del pasado.

- No cabe poner nota a la vida. Pero todos vamos a tomar nota de la vida. 

El que tenga oídos que oiga.


Conclusión a esta brutal, mordaz y genial obra teatral

No puedo más que recomendar ir al Teatre Talia a todas las personas que tengan hambre de teatro. Que tengan necesidad de energía talentosa.

Sin duda es una magnificente pieza creada por Imprebís a partir de textos, ideas y música de Carles Castillo, Carles Montoliu, Santiago Sánchez y Víctor Lucas, según se lee en la página del Teatre Talia.

Una obra necesaria en la docencia curricular de secundaria. Sin duda.

Mi felicitación a la magnífica dirección de Santiago Sánchez. Todo ha estado compensado en la obra: entradas de actores, luces, música y la disposición del escenario. 

Trabajo actoral de Carles Castillo y Carles Montoliu impecable. Dos pesos pesados compensados: voz, declamación y gestos comedidos y expansivos.

Música de Víctor Lucas muy sugerente y acertada. Se la esperaba en cada escena con verdadero gusto.

¡Gracias Azul y Nada! La humanidad si no lo remediamos ya será eso, Azul o Nada.

lunes, 22 de febrero de 2021

Hambre de Teatro. ¡Necesito nutrirme!

Al día pasamos muchas horas frente a las pantallas. Da igual que sean las del móvil, tablet, ordenador o portátil. La cuestión es estar enganchados al cuadrilátero de las imágenes.


El caso es que después de meses y meses encerrada virtual y físicamente, no me sacio. No me sacio de ver y de escuchar relatos, bien sean películas, series, cortos o, incluso representaciones artísticas.

El áurea de la obra de arte en directo no se transmite online. Por más que se empeñen los diseñadores gráficos, los directores de edición y todos quienes enlatan programas para que gocemos del sentido de la vista al más alto nivel.

Desde hace meses estoy desnutrida de energía talentosa. Y, aunque intento remediarlo con energía del reino vegetal, no me llena el cuerpo. De verdad.


La energía talentosa es aquella energía que desprende la persona que, alcanzando la cúspide de su genialidad, la entrega sin fisuras al público que la observa, que la mira y escucha. 

La energía talentosa es el principal alimento que necesita mi espíritu creador. Unas veces la recibo en los museos, a través de las obras que admiro en directo. Sin intermediarios ni filtros "de belleza". Sin emoticonos o juegos de luces. Estamos la obra y yo, recreándonos con la presencia invisible de quien la realizó.

Otra fuente de energía talentosa es la música en directo. Estás frente a una cantante, la música suena en la sala y el sonido de su voz te envuelve, te explica o te replica, te seduce o te conmueve. Y con cada nota que penetra en tu psique, entra con ella la energía talentosa. Como una especie de suero en vena te va revitalizando desde lo más profundo del alma...

Hoy siento que desfallezco porque no me queda apenas energía talentosa en mi cuerpo. Necesito mi dosis con urgencia. La cura no puede ser otra que ir al teatro. 

He de correr a las puertas del Olympia ya. Este próximo fin de semana. Tengo que ver una obra de teatro en directo, desde las primeras filas, si puede ser. He de conectar con quien de forma generosa y a raudales me va a nutrir. Necesito visualizarlo, al menos para ir tranquilizando mi apetito.

Sí, ya sé que suena egoísta y pueril, pero puedo asegurar que no es así. Cuanta más energía talentosa me regalan quienes la reparten, más amor y agradecimiento reciben de mi persona. 

Y me doy cuenta porque mis ojos brillan cuando les miro. Mis labios sellan en una amplia sonrisa cuando los escucho. Y ante su dolor, por mis mejillas caen furtivas lágrimas con su nombre.

- ¡Sí, tengo hambre de teatro!. Necesito nutrirme. Me voy al Olympia.